lunes, enero 02, 2012

In memoriam Félix Dauajare (1919 - 2011)

El día 31 de diciembre de 2011, a los 92 años, falleció el poeta Félix Dauajare, autor de una de las obras imprescindibles—quizá la más importante, si no consideramos los Poemas Rústicos de Othón publicados en 1902— de la poesía potosina de todo el siglo XX. Poeta pensante y reflexivo, fino sonetista en sus primeros libros, su voz lírica sufrió una amplia metamorfosis con el paso del tiempo, que purgó de su obra todo artificio retórico y decantó en una voz concisa, reflexiva, escéptica de todo aquello que no fuera la precisa revelación de la palabra. Habitan en la poesía de Dauajare ecos extendidos de Rilke, pero también de los italianos Saba, Ungaretti, Montale. Nunca dejó de leer con atención a sus amigos Chumacero y Elizalde, ni tampoco a filósofos como Platón, Nietzsche, Husserl o Heidegger. Quizá sus obras más importantes sean los dos libros Contraataque (1979) y Sobreasalto (1983), en los que Félix se despoja de toda consideración conservadora de la poesía, y propone un decir encendido, lúcido y combativo al mismo tiempo, pero atento a los riesgos formales que mostraba la poesía más reciente. Estos poemas que transcribo, sin embargo, pertenecen a su último libro publicado Cuadernos de memoria y ceniza (2000). En este libro final, Dauajare condensa aún más su voz en poemas breves, que acusan una serenidad escéptica ante la muerte, mientras avivan por otro lado los fuelles de la memoria. Poesía de conciencia ante la finitud, pero también de conciencia ante los vastos llanos de infinitud del lenguaje. Poesía que considera que la fe en el hombre es un témpano que se deshiela en los mares irregulares, ignotos, de la realidad. Quedan aquí como constancia de su factura lírica, como un ligero homenaje a ese querido maestro, y como una invitación a su lectura atenta y detallada.


PARADOJAS


Uno entiende la nada
cuando se está muriendo.

Escuchamos la poesía
cuando todo se ha silenciado.

El futuro es aquel pasado
que pretendemos corregir.

El mejor combustible para el amor
es una pérdida.

La ausencia es la tierra nutricia
del encuentro.
Sin ella no existen el deseo
ni la imaginación.

La poesía de ahora sustituye
el deseo por lo real.

¿Qué se ha ganado?



TAREA CONSUMADA



Ya sentí la atracción desesperada y dulce,
los recuerdos como árboles crecidos
en una tierra y un aire
que tienen muchos rostros
y a la vez uno solo.
Rescaté algún espacio que guarda
la extensión de los cuerpos
y nos obliga a ir más allá
de esto que nos invade y nos ahoga.

Me falta solamente asentar
una palabra inexpresable.


LOS RESTOS PERMANENTES


En ese interminable deshielo
de las horas donde se pierden rostros
y memorias encendidas,
sólo quedan los témpanos de la memoria.

Es lo único propio,
lo demás es humo,
polvo que se levanta
y retorna a la tierra.

Platón decía que el saber
es recuerdo.


AVE MIGRATORIA


La migración es el recurso del alma.
El deseo la remolca
por caminos de piedra y lodazales.

No sabe que buscar otras lunas
impone nuevos infortunios.

miércoles, noviembre 23, 2011

Disenso de Eduardo Milán

El texto aparece en el número 146 de la revista Crítica de la B.U.A.P. (nov 11-ene 12)

LA DICHA DE LO DICHO

Milán, Eduardo, Disenso, México: Fondo de Cultura Económica, 2010

Si hay un término que pueda asir, en cierta entraña, las destinaciones poéticas de Eduardo Milán, tal es el de hiperconciencia: un extremo estado de alerta ante la diversidad de pulsos vitales —mortales— e intelectuales que permean la escritura y que a su vez, permanecen y perseveran en el acto escritural. La hiperconciencia, equidistante y reguladora del decir poético, vuelve a éste un ejercicio de extrema dificultad. Ya lo asentaba el propio Milán en un poema anterior: «decir Ahí es una flor difícil».

La poesía de Milán está atravesada en su médula por una carga poderosa —y pesada— de sucesos históricos que dibujan la segunda mitad del siglo veinte en Latinoamérica: la imposibilidad de justicia ante un devenir convulso, confuso, agujerado culturalmente por fuerzas de variado linaje —occidental—, mismas que activaron la injusticia y los regímenes tiránicos en estas latitudes; en contraparte, los movimientos políticos e intelectuales que, encauzados bajo el signo de la ideología de izquierda, opusieron resistencia insuficiente ante un cauce inmenso de circunstancias que, para nuestra actualidad, se ha convertido en un estanque, revuelto y sin ganancia para pescadores y que además, huele mal, huele a mal. Hueco en el tracto social que ha dinamizado el exilio y la migración, como condiciones de reacomodo del individuo y de su comunidad ante tales tensiones. El exilio y su variante — sólo en apariencia— voluntaria, el flujo migrante, configuran ya en su movimiento una nueva perspectiva, un giro sensible y doloroso ante el registro de una verdad histórica que resulta insuficiente en su fragilidad como designio impuesto. La búsqueda de otra verdad —de existir, más verdadera— se vuelve eje y motor ético de la estética, se ofrece a la metamorfosis mediante la escritura; el poema se propone así como una serie de variables que, en su decir, pretenden atrapar un instante y en el instante, la tan ansiada redención de lo humano. De esta manera podemos encontrar, en el cuerpo de la práctica artística, una propuesta que respondería a uno de los postulados propuestos por Walter Benjamin en sus Tesis: hacer de cada instante el instante que redime, en su acontecer, a cada uno de los instantes que lo han precedido. ¿Existe tal sanación, salvación posible?

A esta condición latinoamericana —aquí someramente expuesta—, a tal complejidad ya trasladada a la poética, no es falso ubicarla en relación con los movimientos de vanguardia. Hay nexos, hay territorialización: las vanguardias se desplazaron a nuestro continente para establecer un diálogo mutante con los mutantes problemas de estas sociedades. Si hay algo que se ofrezca en el núcleo de la vanguardia es, por supuesto, un núcleo de conflicto: una incomodidad ante un estado de cosas, ante una ilusión forjada y opresora de la realidad. A esa «realidad» dibujada desde el estrato del poder, se opuso otra diferente, que apostaba llevar en su ADN la energía para conciliar a la comunidad con otra «realidad» recreada desde las prácticas artísticas. Para la segunda parte del siglo, la transmutación latinoamericana del espíritu de vanguardia se consolidó como un reflejo de sus sociedades: poesía móvil, poesía viva e inoculada de rabia, de error, con brillo que bruñían los dientes, apretados por la impotencia ante su dolor que era en origen otro. Una poesía que o bien decidía abstraerse y concretizar su espíritu; o bien, optaba por complejizarse entre los poros del significante, enredarse en volutas, explotar los signos para diversificarlos —en dispersión concentrada— por frondas y registros barrosos. Lo que aún hace 30 años se ofrecía corpóreo y explícito en alguna de la mejor poesía latinoamericana, ese ethos que cabalgaba sobre los versos como portador de un optimismo contestatario ha devenido, en los mejores casos, en un gesto íntimo y profundo de lenguaje que, no infiel a la voluntad de justicia, intuye que la crisis ideológica trae consigo una distorsión de cualquier futuro posible, donde toda verdad estará legitimada por mecanismos imprecisos y despojados de cualquier certidumbre en el terreno metafísico. Con el pasado entonces derruido como armazón histórica y política, llevado a una nueva búsqueda de redención particular de todos sus instantes en la reminiscencia —poética— y sin la imagen del futuro, la poesía tiene como encrucijada el reconcentrar sus recorridos, el hurgar y desplazarse aún en pos del instante: «La energía de coger a los poemas / los cuerpos amados no amados al poema / los compañeros del instante prófugo / wanted el instante».

*

Lo anterior nos permite dar coordenadas a Disenso. Disenso es un complejo y amplio organismo poético en el que aparecen, de manera oscilante y en liberación prolongada, muchas de las preocupaciones que dan forma a una voz escritural que a su vez, se deforma más allá del egoísmo y se ofrece como nobles e impuros registros de lenguaje poético. Disenso se conforma de siete apartados, cada uno de ellos es un dispositivo dedicado a un amigo, a un dialogante que recibe la botella entre la espuma de un mar no cartografiado. Cuatro de estos destinatarios, además, ofrecen en las páginas finales del volumen un breve apéndice crítico, en donde se resaltan puntos imprescindibles de la poesía milanista. Tales trazas aparecen iluminadas bajo una luz diferente en cada uno de los apartados. Así en el primero de ellos, que lleva como nombre «Hechos polvo», se percibe un ánimo de fracaso, sensación de ruina ante algo no alcanzado; tal fracaso exige un cambio, un primer disentir, de las convenciones poéticas, la imagen del jilguero se transforma en la imagen del migrante: «Se sabe desaparecer en poema / quedarse en poema / latiendo —un jilguero / es preciso algo más actual: migrante / latente en el poema, huérfano plegado sobre sí / huérfano barroco [...] hay que pasar a la tematización / no queda más que tema ya para el poema: / a los caídos en defensa del poema»

Como apunta Antonio Ochoa en el apéndice, «el lenguaje de Milán es una búsqueda por aproximación». La imagen surgida de la vista aérea se actualiza en la de un migrante: un alguien que recorre y palpa las sinuosidades que depara un territorio de experiencia. La pérdida de legitimidad de las convenciones retóricas, abre espacio a una nueva corriente de aire que eleva al verso de Milán: en Disenso no es sólo el lenguaje el que aparece como principal protagonista del poema: el tema, el verso que indica en lugar de aliterarse, aparece y alterna con otros densos registros verbales. La palabra y su posibilidad de ser poesía dejan de ser el eje rector del conjunto, para entretejerse en una red de líneas fronterizas, que delinean zonas y sentidos de preocupación. En una de ellas —sobre todo en la sección «El uso»— se cuestiona si el lenguaje sigue vigente como correlato certero de la realidad, si aún existe la posibilidad de asir la verdad por la vía de la palabra; en otra zona, la pregunta dirige su fuerza hacia la validez de los estratos ideológicos, si es posible creer en la izquierda como un frente común a la injusticia; en otra, la inquietud abona tal insuficiencia de recursos —lingüísticos, filosóficos, ideológicos— a la pregunta por la estética: ¿cómo hacer para decir lo que se palpa en la experiencia latinoamericana? Disenso plantea la apertura de un no-lugar, una especie de exilio del habla: el poema ya no dice la realidad, por más que quisiera enunciarla, ni siquiera por la vía de la metáfora: el poema ya no mira, ni vuela, más bien palpa y con el resto de la percepción, hace una topografía de lo vivido. Escapando a la significación inmediata de las construcciones verbales, permanecen el ritmo vibrante como costura de las palabras, la fricción auditiva y negadora de la sintaxis. El sentido deja de ser prioritario y se abre a los sentidos, al crujir a galope de una presencia que apenas es palpada, vuelve a esfumarse o, como lo apunta Edgardo Dobry «un dejarse hablar por el discurso resistiendo la tentación de desviarlo hacia su nombre». La redención sólo se logra en el instante del olvido del instante, en el instante del olvido del decir del habla. El Exilio de la lengua es el disentir completo. En este no-lugar Milán trabaja, en palabras del mismo Dobry, «en una zona casi irrespirable, algo que está antes o después del verso dado o descubierto», en «una estela del goce en una zona desmagnetizada de hallazgos vanidosos, con todo el sufrimiento que conlleva».

*

Disenso se resuelve en un gesto profundo: la palabra ya no es la portadora de la verdad, ni la que la oculta: en todo caso la verdad es el lenguaje mismo, el poético, donde importa tanto la estela como lo dicho; si seguimos a Giorgio Agamben, la apertura —ilatencia— del lenguaje es su clausura misma —su latencia—, paradoja fundamental que acontece en la poesía de nuestro autor. En este disentir hiperconciente, el volumen se abre a la experiencia lectora no exento de dificultad. Pues el trabajo del poema en Milán consiste en alumbrar el conflicto de lo humano, y no engañarse con facilismos solipsistas o bellísimos retoques retóricos. Tanto su poesía, como también su trabajo crítico, se sostienen como una zona de influencia —crítica, polémica— muy amplia dentro del ámbito de la poesía mexicana. El exilio del habla, zona medular de Disenso, plantea una comunidad de evidencias, a saber, el poema como nicho del conflicto y la afirmación de una certeza: en el sinuoso cruce de la dificultad se abre la dicha de lo dicho.

lunes, noviembre 07, 2011

Dos poemas de Hugo Ball

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Der Henker
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fffffff

Ich kugle Dich auf Deiner roten Decke.

Ich bin am Werk: blank wie ein Metzgermeister.

Tische und Bänke stehen wie blitzende Messer

der Syphiliszwerg stochert in Töpfen voll Gallert und Kleister.

ffff

Dein Leib ist gekrümmt und blendend und glänzt wie der gelbe Mond

deine Augen sind kleine lüsterne Monde

dein Mund ist geborsten in Wollust und in der Jüdinnen Not

deine Hand eine Schnecke, die in den blutroten Gärten voll Weintrauben und Rosen wohnte.

ffff

Hilf, heilige Maria! Dir sprang die Frucht aus dem Leibe

sei gebenedeit! Mir rinnt geiler Brand an den Beinen herunter.

Mein Haar ein Sturm, mein Gehirn ein Zunder

meine Finger zehn gierige Zimmermannsnägel

die schlage ich in der Christenheit Götzenplunder.

ffff

Als dein Wehgeschrei dir die Zähne aus den Kiefern sprengte

da brach auch ein Goldprasseln durch die Himmelssparren nieder.

Eine gigantische Hostie gerann und blieb zwischen Rosabergen stehen

ein Hallelujah gurgelte durch Apostel- und Hirtenglieder.

ffff

Da tanzten nackichte Männer und Huren in verrückter Ekstase

Heiden, Türken, Kaffern und Muhammedaner zumal

Da stoben die Engel den Erdkreis hinunter

Und brachten auf feurigem Teller die Finsternis und die Qual.

Da war keine Mutterknospe, kein Auge mehr blutunterlaufen und ohne Hoffen

Jede Seele stand für die Kindheit und für das Wunder offen.

ffff

Erstdruck in: Revolution (München), 1. Jg., Nr. 1, Oktober 1913.

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El verdugo*

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Te pongo a rodar sobre tus rojos manteles.

Pongo manos a la obra: radiante como un maestro carnicero.

Los bancos y las mesas como cuchillos relampagueantes

el enano de la sífilis husmea en los sartenes llenos de cola y jalea.

ffff

Tu cuerpo es retorcido esplendoroso y brilla como la luna amarilla

tus ojos son pequeñas lunas lascivas

tu boca revienta voluptuosa en la miseria de las judías

tus manos una caracola, que vive en los jardines rojo sangre llenos de uvas y rosas

ffff

¡Ayuda, Santa María! ¡Brotaron de tu cuerpo los frutos

oh santísima! Me escurre fuego ardiente por las piernas.

Mi pelo una tormenta, mi cerebro la yesca

mis dedos diez ávidos clavos de carpintero

que clavo en los fetiches de la cristiandad.

ffff

Cuando tu grito de dolor dinamitó fuera del pino tus dientes

bajó un bullicio de oro por entre las vigas del cielo.

Una hostia gigante huía y se detuvo entre montañas de rosas

borboteaba un aleluya entre los miembros de apóstoles y pastores.

ffff

Entonces danzaban hombres y rameras desnudos en éxtasis desquiciado

paganos, turcos, cafres y moros sobretodo

se disiparon los ángeles del círculo terrestre

y llevaron oscuridad y suplicio en un platón centelleante

No había ningún capullo materno, ningún ojo inyectado de sangre y sin esperanza

cada alma se abría a la infancia y al milagro.

fff

f

Primera aparición en: revista Revolution (München), Año 1, Nr. 1, Octubre de 1913.

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fff

Die Sonne

ffff

ffff

Zwischen meinen Augenlidern fährt ein Kinderwagen.

Zwischen meinen Augenlidern geht ein Mann mit einem Pudel.

Eine Baumgruppe wird zum Schlangenbündel und zischt in den Himmel.

Ein Stein hält eine Rede. Bäume in Grünbrand. Fliehende Inseln.

Schwanken und Muschelgeklingel und Fischkopf wie auf dem Meeresboden.

ffff

Meine Beine strecken sich aus bis zum Horizont. Eine Hofkutsche knackt

Drüber weg. Meine Stiefel ragen am Horizont empor wie die Türme einer

Versinkenden Stadt. Ich bin der Riese Goliath. Ich verdaue Ziegenkäse.

Ich bin ein Mammuthkälbchen. Grüne Grasigel schnüffeln an mir.

Gras spannt grüne Säbel und Brücken und Regenbögen über meinen Bauch.

ffff

Meine Ohren sind rosa Riesenmuscheln, ganz offen. Mein Körper schwillt an

Von Geräuschen, die sich gefangen haben darin.

Ich höre das Meckern

Des großen Pan. Ich höre die zinnoberrote Musik der Sonne. Sie steht

Links oben. Zinnoberrot sprühen die Fetzen hinaus in die Weltnacht.

Wenn sie herunterfällt, zerquetscht sie die Stadt und die Kirchtürme

Und alle Vorgärten voll Krokus und Hyazinthen, und wird einen Schall geben

Wie Blech von Kindertrompeten.

ffff

Aber es ist in der Luft ein Gegeneinanderwehen von Purpur und Eigelb

Und Flaschengrün: Schaukeln, die eine orangene Faust festhält an langen Fäden,

Und ist ein Singen von Vogelhälsen, die über die Zweige hüpfen.

Ein sehr zartes Gestänge von Kinderfahnen.

ffff

Morgen wird man die Sonne auf einen großrädrigen Wagen laden

Und in die Kunsthandlung Caspari fahren. Ein viehköpfiger Neger

Mit wulstigein Nacken, Blähnase und breitem Schritt wird fünfzig weiß-

Juckende Esel halten, die vor den Wagen gespannt sind beim Pyramidenbau.

Eine Menge blutbunten Volks wird sich stauen:

Kindsbetterinnen und Ammen,

Kranke im Fahrstuhl, ein stelzender Kranich, zwei Veitstänzerinnen.

Ein Herr mit einer Ripsschleifenkrawatte und ein rotduftender Schutzmann.

ffff

Ich kann mich nicht halten: Ich bin voller Seligkeit. Die Fensterkreuze

Zerplatzen. Ein Kinderfräulein hängt bis zum Nabel aus einem Fenster heraus.

Ich kann mir nicht helfen: Die Dome zerplatzen mit Orgelfugen. Ich will

Eine neue Sonne schaffen. Ich will zwei gegeneinanderschlagen

Wie Zymbeln, und meiner Dame die Hand hinreichen. Wir werden entschweben

In einer violetten Sänfte über die Dächer euerer

Hellgelben Stadt wie Lampenschirme aus Seidenpapier im Zugwind.

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Erstdruck in: Die Aktion (Berlin) 4. Jg., Nr. 22, Mai 1914
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El sol

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ffff

Entre mis párpados avanza un carrito de niño.

Entre mis párpados va un hombre con un caniche.

Un grupo de árboles se torna un fajo de serpientes y silba por el cielo.

Una piedra sostiene una charla. Árboles en fuego verde. Islas flotantes.

Temblor y tintineo de conchas y cabeza de pescado como en el fondo del mar.

ffff

Mis piernas se extienden hasta el horizonte. Cruje una carroza

Muy a lo lejos. Mis botas sobresalen por encima el horizonte como torres

De una ciudad que se hunde. Soy el gigante Goliat. Queso de cabra digiero.

Soy un ternerito de mamut. Me olfatean los verdes erizos de pasto.

La hierba tiende sables y puentes y arcoiris verdes sobre mi barriga.

ffff

Mis orejas son conchas gigantes rosadas, bien abiertas. Mi cuerpo se hincha

Con los ruidos que quedaron presos adentro.

Escucho los balidos

Del inmenso Pan. Escucho la música bermeja del sol. Él permanece arriba

A la izquierda. Bermellón caen sus rasgones hacia la noche del mundo.

Cuando desciende aplasta la ciudad y las torres de la iglesia

Y todos los jardines colmados de crocus y jacintos, y habrá un sonido semejante

a las tonterías que disparan las trompetas de niños.

ffff

Pero hay en el aire un ventarrón de púrpura, yema de amarillo

y verde botella. Bamboleos, que un puño naranja aferra en largos hilos,

y un cantar de cuellos de ave que retozan por las ramas.

Un andamiaje muy tierno de banderas infantiles.

ffff

Mañana el sol será cargado en un vehículo de ruedas enormes

Y conducido a la galería de arte Caspari. Un negro cabeza de toro

Con la nuca abultada, nariz chata y paso amplio, llevará cincuenta

Asnos blancos y chispeantes, que tiran del carro en la construcción de las pirámides.

Se agolparán muchos países de colores sanguíneos.

Nanas y nodrizas,

Enfermos en ascensores, una grulla con zancos, dos bailarinas de San Vito.

Un señor con corbata de moño de seda y un guardia de rojos olores.

ffff

No puedo sostenerme: estoy lleno de dicha. Los marcos de las ventanas

Revientan. Cuelga una niñera de una ventana hasta el ombligo.

No puedo ayudarme: los domos se revientan con fugas de los órganos. Quiero

crear un nuevo sol. Quiero chocar los dos uno con otro

cual cimbales y alcanzarle la mano a mi dama. Nos esfumaremos

en una litera violeta sobre los techos de nuestra ciudad solamarilla

cual pantallas de papel de seda en la ventisca.

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Primera aparición: revista Die Aktion (Berlin), Año 4, Nr. 22, Mai 1914

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*Versiones de Daniel Bencomo. Los originales se tomaron de la web Zeno.org

miércoles, noviembre 02, 2011

Canon previo a la huída, de Tom Schulz

Comparto «Canon previo a la huída», versión de «Kanon vor dem Verschwinden», poema de Tom Schulz, autor alemán (1970, Oberlausitz) . Se puede leer algo del trabajo de Tom en español, en la antología Luces Intermitentes (Ed. Paraíso Perdido, 2009), o en el libro de próxima aparición (durante la FIL 2011) Fiebre / Fieber. En la página de Schulz en el sitio de poesía lyrikline puede escucharse en voz del autor, en alemán, y seguirse también la traducción en español.


Kanon vor dem Verschwinden

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die Trauerränder, die nachtblau

zerstochenen Venen; die Geburtstagskarten

ins Jenseits, während du durchgefeuert wirst

im Universalsarg, einfachste Ausführung

wie verrinnst du denn und dein Pferd

Rosinante; ich singe

dass dem Tod kein Scheich

Tum gehören soll, keine wüste

Wüste

wer kippt den Heilerde

Cocktail herunter, der zwischen den Zähnen

knirscht, vor der 24 Stunden globalen Versand

Apotheke, wer nippt am Scheidebecher

und lässt die Heide Einbetten, Umbetten

Ankleiden postmortal erblühen

bei den Tumorspendern, den Asbest

Fenstern eines kranken Hauses am Rande

der Schlafstadt, wo die kranken Schwestern

alle Gestern zurückrufen auf den rational

pharmaverwirrten Tablettenwagen, mit schwarz

verfärbten Handschuhen, bei den endos

kopierten Bildern, auf denen die Geschwür

Blumen zum späten Rot Harnstrauß

Trompetensolo hinwuchern

an den letzten Novembernächten, so mild

dass du mich ausziehst, bis unter die skelettartige

hautfarbene Unterwäsche, als würden wir in

einander eindringen wie lotsenlose Flug

Körper in verletzte dahin treibende Lufträume

wovon singst du denn und dein langer Insel-Eistee

der für keins der Manhattan die Wette annimmt

ich swinge und sage, ich heirate die drei Schwestern

und dem Tod soll keine Gründerzeitvilla bleiben

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Canon previo a la huída

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fff

la mugre en las uñas, las venas picadas

de un azul nocturno; las tarjetas de cumpleaños

rumbo al más allá, en eso te calcina

el atáud universal, el modelo más sencillo

cómo te escabulles y tu corcel

Rocinante; yo canto

que la muerte no es propia de Emir

Ato alguno, ningún desierto

de cierto,

quién tiró la tierra terapéutica

del cóctel, frente a la farmacia 24 horas

con envíos a todo el mundo, quién da sorbos en el cáliz del coño,

y deja a los paganos rezos –perforar, adorar,

vestirse– florecer postmortem

junto al expendedor de tumores, a la ventana de

asbesto de una clínica enferma, en plena orilla

de la ciudad dormitorio, ahí las enfermeras, enfermas hermanas,

todos los ayeres, llaman de nuevo al racional

farmaconfuso carro de tabletas, guantes

teñidos de negro, al lado de las fotos de la endos-

copía, donde las úlceras

floridas proliferan en un rojo tardío, ramo de orín,

sólo de trompeta.

en las últimas noches de noviembre, tan tibias

que puedes desvestirme, hasta dejarme en trusas

color piel y forma de esqueleto, cual nos in-

vadiéramos el uno al otro, como cuerpos

voladores erráticos, en un aire propulsor lastimado.

sobre qué es que tú cantas y tu helado té de larga ínsula,

que no apostaría por nadie de Manhattan

tarareo mi swing y digo: me caso con las tres hermanas

y no le quedará a la muerte ni una villa de la era industrial



* Versión de Daniel Bencomo. Agradecimiento especial a Timo Berger.

*

Tom Schulz

Nació en 1970 en la región de Oberlausitz; creció en Berlín Oriental. De 1991 a 2001 trabajó en actividades diversas en el sector de la construcción. Desde 2002 trabaja como autor. Poesía, prosa, crítica, traducciónes y preparación de ediciones. Docente de „Escritura Creativa“ y Talleres de poesía; entre otros, coorganiza en la Universidad de Augsburg el proyecto de escritura „Ganas de poesía“ para preparatorias de Augsburg. Redactor y coeditor de la revista de literatura „Lauter Niemand“. Algunas de sus publicaciones: Canon para el ausente. Poesía. (Berlin Verlag, Berlin, 2009), Despedida de Gomera. Poesía (Eloisa Cartonera, Berlin, 2008). Desperdiciar el día. Poesía (kookbooks, Berlin, 2006). Tardes en Lidl. Poesía (Krash Neue Edition, Köln, 2004)

Su obra poética ha aparecido en versiones en español en: Devolver el fuego (Vox, Buenos Aires, 2006) y Luces Intermitentes. Nueve poetas recientes de Alemania. (Paraíso Perdido, México, 2009).