jueves, enero 06, 2011
Inactual
http://www.inactual.com/2010/10/dos-poemas-daniel-bencomo.html
Además de ellos, una reseña que escribí para el libro Luces intermitentes, Nueve poetas alemanes recientes (La reseña aparecerá publicada pronto en la revista Los perros del alba):
http://www.inactual.com/2010/12/luz-en-la-orilla-transitos-elementales.html
Excelente 2011 para todos.
miércoles, diciembre 15, 2010
Un poema en Metrópolis 26
Chequen además la revista on-line, ya llegó a su número 30. Buen diseño y muy buena selección de poemas. El link: http://www.revista-metropolis.com/
ffffffffff
EFERVESENCIA
ffffffffff
¿Qué tanto puede un grito?
Un claxon lento, encabalgado, se asoma en longitud a la mañana. En grupas
de tal fresco un cuerpo,
colmo de otro cuerpo, gruta para recitar con snorkel.
ffffffffff
ffffffffffA rappel por la mañana cuelgo esas nociones que no gustan:
ffffffffffalmaffffffffff grito ffffffffffclaxon fffffffffffrenesí
ffffffffffffffffffffffffffffffMística for Dummies For MILFs Für Jüden –
ffffffffff
Todas se arterian en un trote veloz, agitan los péndulos, ahuecan. Las moras
(fémina afrutando)
cocen elefantes en tus coces.
ffffffffff
ffffffffff¿Qué haces para afectarte? Horla el sol en el relincho de las calles,
como un escaldo tangente
a tu escaldar el mundo.
ffffffffff
El grito no, ahí donde ya escampa el claxon, opta por su fin; lo pide en su spicatto:
ffffffffff
denle un Alka-seltzer a la dicha.
Giovanni Stradano, Molino de agua, ca. 1580
sábado, septiembre 04, 2010
Cuatro poemas en Crítica (Puebla, No. 139, Ago-Sep 2010)
El cuarto poema, «Xerox», fue aquí publicado en una entrada anterior.
ffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffTienes una vida para comentar
fffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffcon ardor la madurez cuando a
fffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffpudrir empieza. Inmadurez de la
fffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffacción: el panadero el artista el
fffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffvagabundo. Escribir en las
ffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffforillas, tropezar cuando se llega
fffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffal filo al mosto al providente
fffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffacorde de la abulia. Cuando se
fffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffespuma en las arenas del final.
fffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffTodo escribir es transcribir el
fffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffdeseo del contenido, que no es
fffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffnada. El Libro está vacío señores,
fffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffes silencio puro, su letra es
fffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffblanca y fenicia: la vida que
ffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffftambién es sorda, muda por el
fffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffffdesliz de lo inefable o lo mismo.
En la víscera del día rompe la luz.
No toca los objetos, los ciñe a un andamiaje de tiniebla y ácido.
Arde la casa en los ancestros del polvo;
el óxido, la tarde peregrina sobre las horas de un halcón.
Algo inunda la víscera:
Cae la luz tortuosa, gota a gota,
sobre el cráneo la tarde;
del cuerpo
es la navaja,
filo en lo alcalino,
tigre caminando sobre la lista de olvidos:
el único nutriente es el cadáver de un fauno,
la yerba es sólo un plus en esta imagen.
Perdido en el estante de las horas,
como llama bisiesta, el recuento de tus días,
el eco de un galope.
Vanitasstillleben (Naturaleza muerta), Harmen Steenwijck, ca. 1640LA HOSTIA QUE LO BORRA
lunes, agosto 02, 2010
Poema con grabado de Mantegna como pie.
i
Papá vino enojado al mundo. Con su ira
la savia, fresca o nominal, urdió una fina trompa
hasta mí. De enojo a cabos sueltos, odre y
selva madre, abrí de pico en pico
este falopio. La ira en alcancía de olvido: ponerle
el pecho a sus caballos tuertos.
ii
El pecho entonces el camino de la ira,
los humores en caldo, estambres finos que dios ya no sembró,
pues la leche y la del cielo firme leche son preguntas agotadas.De ubre en ubre se colecta el alimento: gólgota es un gorgoreo. Quién
hace combustión, interno en el hastío: si fuera el diablo, tan sólo
ddddddddddddddddddddddddddddddddddddddddd[un asco
de demonio mas no es nada, un hada se enamora de
mi bilis y de tí. No de voz. Threesome desvelado en el silencio,
ddddddddddddddddddddddddddd[furia es la manada del cuerpo,
maná de mundo, yogurth.

lunes, abril 12, 2010
Al carbón, ein Gedicht
XEROX
Pues todo merma las ínsulas de lumen, breves naufragios entre el sentido y lo bisiesto. Nada es original en estos tiempos.
¿Sí en el origen la semilla? Cuando el basalto. Cuando la gula y el vacío.
Qué tormenta. Afuera la noche muestra sus agallas verticales. Branquias
son de otra anterior. La noche nos respira y en su vaho
intoxica al Nos.
En el veneno que retorna, tímpano que brilla no recuerda.
La copiadora entrega muestras de sal (herrumbre ahí, tejados), las reparte. Xerox es el vértigo de un dios que sueña en clones. Soy una arista de otro Soy que al guano apunta.
Letras se colapsan sobre letras, laja sobre piedra pómex, se imitan: forma espejos. La piel no se repite cuando encalla.
Si nada original en estos tiempos, un Yo saca la mano para decir agua va. En la húmeda y siniestra, por reptante, simple cauda, cae la marea de atomizar semejantes.
Del manglar a los desiertos repta un Ya de sílex. Quien afirma sabe del engaño. Quien afirma siempre niega la germinación del otro.
Macerando el jugo por la yugular, este cáliz.
lunes, diciembre 28, 2009
Tres Poemas (en SEPARATA, agosto 2009, Qro.)
Sobre las nubes cae la luz, jaula que las ciudades desconocen.
En el camino, en el envés del viento,
mohoso andar del ave, todo viaje es un rodeo por la locura.
Al viajar se extingue la región de certezas: brotan milagros sobre su cadáver.
Manar de rocas. El silencio es mayor para quien hurga en ofertorios de animal y extrae una proeza,
paso de garra, un equilibrio.
Se dejan atrás pueblos a golpe de neumático. Las miradas que se cruzan con viandantes, explotan una y mil veces en los rescoldos del sueño. Cuando se sueña fauno sobre el ascua del tiempo, se abre el mundo, la vaina de la Historia es un crujido.
En la radio un relato del 68. Octubre es una garza que atraviesa con su pico los peces dorados del recuerdo, alza el vuelo inoportuna.
Adentro de un silencio demorado, violeta raja en el crepúsculo,
pienso en el bastión de ceros que me aparta de todo.
Cuando cambia de máscaras la Historia, ahí en el entresijo dinamiza la palabra. El hombre es flor de medianoche, rumba de zángano, equilibrio y mosto de la fiebre.
Tanto ha llovido, las piedras hinchan su panza de laúd.
Los cactos, el amor abierto de sus horas de espina, luce por lo pronto un verde autista, muy rotundo. Se abre el alto tallo de las yerbas malas, acuñan flores de fin.
Dos horas al volante y llegaremos; la noche engulle los mendrugos de sol.
Ya en las urbes se esconde nuestro panteón personal. Vuelan los dioses, hallan refugio en las alforjas de la voz. Se fermentan. Lo que pasa en el camino es suyo propio y se esfuma igual que polvareda, prima del eterno retorno.
f
f
f

SUITE PARA CAGUAMAS
Se agotan los caminos ante el cerro. Quiebra el sol la solidez de pasto y lumbre:
la ciudad se alza a lo lejos, estorba la conformación de una postal.
Llegamos hasta aquí llenos de hierba, después de andar por lenguas y magueyes. Es aleatoria la referencia al carmesí. La vida a la distancia como jugo extenso y ácido, de ubre siniestra en chimeneas y quicios. Cada quien bebe al antojo.
Una inicial botella da su vientre
hacia la luz que cae,
suelta un estertor y ya se encarna en viento.
Otro pomo, a medio llenar de nata ámbar, comienza una segunda melodía. Sale un ebrio barco por sus labios, arriesga su proar entre las venas del aire. Dice una región del agua extinta, viola o trilobite, transpiración de un hombre y su mujer cuando se escaldan.
Las otras cuatro imantan frenesí. Su música se afina al desnucarse la garganta. Llenadas de licor en un buche industrial, puestas a rugir en provenzal abismo. Cruje un gong en el silencio de las piedras. De la ciudad se ve lo caradura del cuerpo y lejos de ella, sus azoteas son como plumas;
una hormiga avisa
de lo poco profundo
de la muerte, cambia de piel en este ahora.
Lanzan su latir sonoro hacia la antártica, hacia el desierto. Los cascos o botellas, da igual pues ya cabalgan, asedian las arrítmicas sondas de la noche. No logran caminar junto a nosotros,
no lo quieren,
están hechas del azar del trago:
irrepetible por probable;
hasta mañana al menos, cuando secos por el sol los intrumentos, vuelvan a un mostrador a rellenarse.
f
f
f
f
f
EL LODO EN LA BISAGRA
Hay un tibio canal que rasga el alba:
es de luz. Atrás quedaron ellos, que perviven y reman contraflujo,
abren más cerveza, jaula de música en los oros del alcohol.
El día no incomoda, lo han aislado a golpe de voz y de sordera.
Ruido, hemisferio soporte del silencio. Lejos los planetas se mueven, se descubren el plexo ante otra estrella, manchan este día con ilegibles colores. Habrá quien saque filo al horóscopo del mar.
Habría que terminar este mundo para derruir su fiesta,
comprobar las manchas de los dioses, que aquí están en holgura. Volverse un ascua doble del sereno, tallar estalagmita en su garganta.
Quien continúa el festejo en la mañana, abre una estela de piedra donde las sombras redactan. Los reflejos muertos de la noche anterior se acumulan en la calle, en los pasos del que vianda, arcón final del día que apenas abre.
Quien cruzó el canal, llenó de lodo la bisagra de la luz: rasga un porvenir en la otra orilla, donde el agua de la vida estanca y busca otro aire.
martes, agosto 11, 2009
LA POTESTAD DEL VUELO, LA FINITUD DE LA MIRADA
Los z(s)apatos(z) de Van GoghEspinasa, José María, Al sesgo de su vuelo, 60 pp., Ediciones Sin Nombre, México, 2009.
fffffDos versos de Rainer Maria Rilke brillan casi al inicio de sus Elegías Duinenses: Denn das Schöne ist nichts / als des Schrecklichen Anfang, den wir noch grade ertragen: Pues lo bello no es más / que el principio de lo terrible que aún soportamos. Versos éstos, plenos de paradoja, nos disponen ante la instauración de la presencia, en ese límite donde se funden la belleza y el vacío, el grito y el silencio, el brillo y la oscuridad.
fffffNo equivoco al afirmar que Al sesgo de su vuelo, de José María Espinasa, está escrito en la intuición de tal frontera, y busca llevar al lector a ese instante, donde hace un giro la percepción de lo que existe y uno queda ante las cosas y los seres vivos en otro plano de vuelo.
fffffLos poemas que se incluyen en Al sesgo de su vuelo se caracterizan por su brevedad, su ironía y por esa clara raíz paradojal de la que se nutren. Ponen en marcha al poemario motivos que comparten un rasgo particular, son seres que asombran por lo inasible de su presencia, río que nunca es el mismo río: Van Gogh, una adolescente, el actor de teatro, el búho, el murciélago. Son aquellos desterrados de la arcadia de la belleza que, sin embargo, abren paralajes en nuestra mirada, que a la vez, es la suya propia:
fffffffffffffEl murciélago no es sólo una contradicción estética,
fffffffffffffes una paradoja física:
fffffffffffffal vuelo le está vedada la fealdad.
La fractura de la veda se abre en la paradoja, en la potencia del vuelo, desde el que palabra y poema abren un sesgo en la contemplación.

fffffDividido en cuatro secciones, de las cuales las tres últimas pueden considerarse unidades poéticas o poemas, el libro discurre entre los seres mencionados, mientras se abre ante nosotros lo complejo de sus formas. En «Partículas elementales», sección inicial, Espinasa se pregunta sobre la capacidad de nombrar, desde una posible palabra precisa, una obra, un momento, un personaje. Esto se hace evidente en el primer poema, «Los zapatos de Van Gogh», donde se propone un cambio ortográfico que altera y contiene la posibilidad de una imagen: no se habla de una de sus obras «Los zapatos», sino en efecto, de zuz sapatos; pareciera que la palabra es capaz de someter a una fijeza a lo existente, sin embargo, la última línea del mismo poema precisa «Van Gogh en cambio / se escribe como quieras»; con lo cual quedan establecidos los referentes del autor: dialogar con aquellos seres que escapan al rotundo nominalismo, encontrar sus filos y renglones oscuros, sus batallas elípticas por anunciarse en una belleza terrible que no es la perfección canónica, como enuncia el poema «Adolescente»:
fffffffffffffCorre por el parque
fffffffffffffajena a todo lo que nubla su presencia,
fffffffffffffluz que brota ya oscurecida
fffffffffffffpor su propia aparición.
fffffffffffffForma de la belleza
fffffffffffffes la antítesis de lo perfecto.
fffffffffffffEn ella se mezclan realidad y promesa,
fffffffffffffmomento ideal de la mirada.
Entonces la mirada, el oído afinado, la fuerza de la voz que calla antes que enunciar, son estandartes de una sensibilia que busca más allá, que se quiere más que un mero portavoz de lo mediano, y que aspira, no ya a compartir, sino al menos sostener, ese sesgo en el cual las categorías de la percepción se derrumban: ahí y sólo ahí, florecerá la presencia, entre la soledad del búho, la desproporción de la fealdad, en la asfixia del actor que no puede decir pues no recuerda. El búho y su vista exacerbada lo confirman:
fffffffffffffAbre más sus ojos
fffffffffffffsorprendido el búho
fffffffffffffde que no te deslumbre.
fffffffffffffY cierras los tuyos
fffffffffffffcomo una rendida reverencia.
*
fffffffffffffEs que no sabe
fffffffffffffque quieres mirar
fffffffffffffa través suyo
ffffffffffffflas infinitas sílabas
fffffffffffffde la soledad.
La mirada que hurga aquellas infinitas sílabas, contiene en sí la potestad del milagro, que trasciende la fácil contemplación estética y hurga en el amor, principio al fin, de aquello que Rilke intuyó como terrible:
fffffffffffffEnamorarse de lo hermoso
ffffffffffffffue un juego cumplido
fffffffffffffen la última pluma
fffffffffffffarrebatada al vuelo.
fffffffffffffPero el amor siguió
fffffffffffffy supo entonces que allí
fffffffffffffestaba el milagro
fffffffffffffde la vida.
El murciélago entonces, jinete del relámpago, animal carente de plumas, despojado de ellas por el cánon, entiende del amor,milagro de la vida que es, al mismo tiempo, heraldo de la muerte de todas las presencias finitas, como la del búho, la del hombre, la de la palabra misma: la vida que celebra —por cierto— la muerte de la palabra, es la ironía.

fffffffffffffZOPILOTEANDO
fffffffffffffPrimero fue el verbo,
fffffffffffffdespués el buitre.
fffffffffffffPor eso lo llaman zopilote.
fffffffffffffY come carne de muerto,
fffffffffffffplanea y no mueve las alas.
fffffffffffffNo tiene mirada, sólo olfato
fffffffffffffy fosas nasales en lugar de ojos.
Con «Al sesgo de su vuelo», José María Espinasa reafirma y continúa su propuesta, peculiar y distintiva en el horizonte de la poesía mexicana.
miércoles, abril 15, 2009
Poema
Sostenido entre ramales de luz crece tu eco, regurgita ostiones,
palabras vueltas una endecha de mar, un mercado, bergantines:
[El barco se sostiene sobre una cresta furiosa: es la memoria, la
inmaculada y barata, la extensiva y agreste: cáscara de tiempo]
Caminas, guardas la runa en tu bolsillo; comparte la tiniebla
con variados objetos: la red de pescador, una
leontina que se extiende y sostiene una estrella: es el barrio de
tus padres, molecular y silente:
[Al calor del estío las tardes se pudrían, generosas, heráclitas,
con un tajo al cuello por las aves que vuelven. Ardían las
mujeres lejos de tu alcance, o ¿estaban ahí? ¿sosteniendo tus
dedos en su fina baba? ¿agitando tu pasmo opuscular y sordo?]
Sostenido entre sílabas de luz, tu eco pudre y sedimenta: es
acaso humus agreste, casi desierto, pero sobra en tus huesos
como sobra el acorde. Hay música de vientre abierto por
un par de monedillas. El viento frío, lo que asume el paso de
un pasado hacia un futuro es una mínima variable de presión
(la ciencia, hijo, es el tránsito de un mar hacia una fórmula de
cauce, pero la sal):
[Comes la cáscara, el zumo es una endecha herida y además es
trocha. Qué rima, como aquellas del cuerpo del infame tú, que
se atoraba entre la leche y la leche, entre la madre y la madre
por matar: qué rifa la del tigre y es vivir, pensabas, una voz
movía un malacate, un tambor que te jalaba a los oficios: al
aceite quemado, a las costillas de la niebla; era tu padre y los
cerrojos]
Todo se extiende: el pasado, en su holgura hecha palabra, se
corrompe por diversos haberes, estornudos, es torso de gorrión
que ya cayó. Dónde se sostiene cualquier yo que fuiste tú: no
es una colección que puedas observar, tomarte como figurín,
pasar un limpio trapo en tus berijas, porcelana y cobre vueltos
forma: es imposible, toda memoria tiene la intención de
derretir. Armar relajo en tus costillas. Nunca sabrás de ti algo
más que la parvada. Caminas y se inunda el estío: ríos de
semen y quemado aceite brotan del talón.

Un amigo pescador, esperemos no infructuoso, acompaña nuestro poema.
lunes, marzo 30, 2009
TODA COPA DE VINO ES UN RÍO SILENCIOSO
Hace mil trescientos años que Li Po caminó, cabalgó y por supuesto, disfrutó de las delicias del trago a lo largo y ancho del Imperio Chino, a cuya cabeza se encontraba la dinastía Tang, célebre por el impulso que brindó a las artes. Seguramente su vida y, como se sabe, lo prolijo de su obra, quedarán fuera del alcance de toda pretensión biográfica, para quedar sueltos en los terrenos boscosos de lo imaginario.
fffffSe dice, de acuerdo con los datos que de él se tienen, que nació en la provincia de Shuiye, en el año 701. Su talento fue reconocido a muy temprana edad, se cuenta que a los diez años platicó con el emperador y éste lo reconoció como un geniecillo. A pesar de su conocimiento de las diversas disciplinas filosóficas, Li Po se sintió siempre, por disposición espiritual, mucho más cercano al taoísmo que al confucionismo. De ahí que emprendiera en su juventud el recorrido por las provincias, las visitas nocturnas a ermitaños, las travesuras a los monjes y largas charlas con la naturaleza, buscando el elemento más prodigioso en ella: la disolución, el eco extendido del silencio. Se conservan como testigos de su vida algo así como 1,100 poemas suyos, aunque se afirma que escribió más de diez mil. Lo que calla en los poemas perdidos, hechos agua entre las aguas del río Amarillo, nos obliga a pensar a Li Po en el silencio de los montes, en el revés de la cascada, en el amplio espectro sin sonido entre cada golpe de sílaba.
fffffEl idioma chino es monosilábico y su escritura es a partir de ideogramas. Cada uno de estos ideogramas dice y evoca mucho más, que una sílaba sencilla en cualquiera de las lenguas indoeuropeas. Por añadidura, el chino carece de elementos conjuntores, y los poemas clásicos se conforman como imagen de palabras, nombres y verbos, que en su disposición gráfica y rítmica se abren a la estampa, al festejo o al ejercicio pensante. Florecen.
fffff
fffff¿Qué hay en el silencio entre ideograma e ideograma? Celebración, la parte inagotable del mundo que no puede decirse, y que si es dicha, se escapa por igual. El azar quizá, la abundancia más radiante. Así lo comprueban los poemas de Li Po, que fue un fundamental renovador de la lírica china de su época, y sigue siendo una figura referencial dentro de su tradición. Para los occidentales, su obra no deja de ser un regocijo, una fiesta extraída, a través de la dura labor de traducción, a una presencia cristalina y saludable que refresca. Grandes escritores se han visto encantados por el murmullo de vino que brota de su voz, entre ellos Ezra Pound, José Juan Tablada, Octavio Paz. En sus poemas se abre el mundo, así como quería el místico alemán Angelus Silesius, porque sí. Porque sí que es y debe ser tan caro a la poesía. A aquellos que no hemos visitado el lejano país, nos vemos afectados por una experiencia rebosante de sinceridad y desenfado. Abundan las celebraciones al vino. A la luna. Cada tallo de bambú, cada cascada, hierven de luz y plenitud. No faltan la risa y travesura, aunque también se expresa la nostalgia por el vencido, por el ausente, por el regreso eterno de la primavera. El recorrido por las aldeas, el alba. Si se quisiera empatar la filosofía de Li Po a alguna corriente occidental, podría decirse que se acerca más a un epicureísmo con licencias —que quizá sea el mejor. Aunque la palabra del Libro del Tao, raíz del mundo oriental y de la sabiduría china más antigua, es demasiado profunda incluso, para decirse, como sentencia su primer momento: “El Tao que puede decirse no es el Tao verdadero”
fffffLi Po se refugió con más intensidad en esta doctrina después de sus fallidas experiencias en la corte imperial, durante sus años de madurez, donde frecuentó los placeres cortesanos y disfrutó de una vida opulenta, de los cuales pronto se vio defraudado, al reconocer lo fútil y poco sincero de las actividades de la función pública, y el escaso interés de todos los administradores en trabajar por el verdadero bien del pueblo. Vícitma de conspiraciones, como nuestro buen Dante, sufrió el destierro. Ya muy cerca de sus años finales obtuvo el perdón del poder y se refugió en casa de un tío. Sospechamos que nunca dejó de escribir poemas, y es muy justo pensar que, sabedor de lo finito de todo acontecer, se complacía en escribir versos bajo el brazo blanco de la luna, para después arrojarlos al agua, o verlos dorarse en la fogata, como las despistadas luciérnagas. Verlos sumirse en el callar del mundo, de donde salieron y a donde pertenecen.
fffffLa leyenda cuenta que murió ahogado en el año 762, en una noche de embriaguez, queriendo abrazar el reflejo de la luna sobre el río. Puede ser y no. Aunque no es necesario un final tan romántico, para saber y sentir que Li Po es uno de los poetas más auténticos que han vivido. Yo me quedo con uno de sus poemas (que por cierto encuentra eco en un texto notable de José Emilio Pacheco, No me preguntes como pasa el tiempo), que atestigua la banalidad del poder humano, lo efímero que resulta todo hacer del hombre ante el cauce, a veces crispado y otras en sosiego, pero siempre erosionante, del devenir:
ffffffffffffffffffVISITA A LAS RUINAS DE YUE
ffffffffffffffffff Derrotados los de Wu,
ffffffffffffffffff el rey de Yue regresó triunfante.
ffffffffffffffffff Sus guerreros se cubrieron de seda.
ffffffffffffffffff Doncellas en flor llenaban
ffffffffffffffffff el palacio de primavera,
ffffffffffffffffff ruinas que cruzan hoy día
ffffffffffffffffff unas cuantas perdices grises.*
* Algunos de los datos de este texto, así como el poema Visita a las Ruinas de Yue, fueron tomados del libro Cien Poemas, Li Po, traducción, selección y prólogo de Chen Guojian, Ed. Icaria, Barcelona, 2002
martes, marzo 10, 2009

Es kommen härtere Tage.
Die auf Widerruf gestundete Zeit
wird sichtbar am Horizont.
Bald mußt du den Schuh schnüren
und die Hünde zurück jagen.
Denn die Eingeweide der Fische
sind kalt geworden im Wind.
Ärmlich brennt das Licht der Lupinen.
Dein Blick spürt im Nebel.
Die auf Widerruf gestundete Zeit
wird sichtbar am Horizont.
Drüben versinkt dir die Geliebte im Sand.
er steigt um ihr wehendes Haar,
er fällt ihr ins Wort,
er befiehlt ihr zu schweigen,
er findet sie sterblich
und willig dem Abschied
nach jeder Umarmung.
Sieh dich nicht um.
Schnür deinen Schuh.
Jag die Hünde zurück.
Wirf die Fische ins Meer.
Lösch die Lupinen!
Es kommen härtere Tage.
Se acercan días durísimos.
La hora postergada a nuevo aviso,
se torna visible en lontananza.
Pronto debes anudar tu bota
y llevar los sabuesos hacia el coto de marcha.
Pues las tripas de los peces
se han enfriado con el viento.
Altramuces arden con luz ínfima.
Se presiente tu mirada en la niebla:
la hora postergada a nuevo aviso,
se torna visible en lontananza.
Allende, los amantes se inundan en la arena,
él asciende por su pelo en oleaje,
él se inocula en su palabra
él la ordena mantener silencio
él la juzga mortal
deseosa de partir
tras cada nuevo abrazo.
No busques tu rastro.
Anuda tus botines.
Lleva a los sabuesos.
Avienta al mar los peces.
¡Apaga el altramuz!
Se acercan días durísimos.
Wolkenpelztier mit den alten Augen,
Sternenaugen,
durch das Dickicht brechen schimmernd
deine Pfoten mit den Krallen,
Sternenkrallen,
wachsam halten wir die Herden,
doch gebannt von dir, und mißtrauen
deinen müden Flanken und den scharfen
halbenblößten Zähnen,
alter Bär.
Ein Zapfen: eure Welt.
Ihr: die Schuppen dran.
Ich treib sie, roll sie
von den Tannen in Anfang
zu den Tannen am Ende,
schnaub sie an, prüf sie im Maul
und pack zu mit den Tatzen.
Fürchtet euch oder fürchtet euch nicht!
Zahlt in den Klingelbeutel und gebt
dem blinden Mann ein gutes Wort,
daß er den Bären an der Leine hält.
Und würzt die Lammer gut.
’s könnt sein, daß dieser Bär
sich losreißt, nicht mehr droht
und alle Zapfen jagt, die von den Tannen
gefallen sind, den großen, geflügelten,
die aus dem Paradiese stürtzten.
Exhortación a la Osa Mayor
con fina piel de nube y tus antiguos ojos,
ojos de astro,
tus patas brillantes irrumpen la maleza
con las garras,
garras de astro,
en vigilia sostenemos los rebaños,
por ti empero cautivados, con recelo
de tus flancos que declinan, de los
dientes agudos apenas exhibidos,
Osa vieja.
Una piña: el mundo suyo.
Ustedes: sus escamas.
Las empujo, hago que rueden
de los pinos primeros
a los pinos del fondo,
olisqueo, las pruebo en el hocico
y me dispongo a zamparlas.
¡Temen ustedes o no temen!
compensen al mendigo, al invidente
alivien con palabra buena,
para que así él mantenga a la osa bajo rienda.
Y otorguen buen sazón a los corderos.
Sería posible que la Osa
se desprenda, ya no retumbe su amenaza,
ni devore toda piña, de aquellas
que cayeron de los pinos, los enormes, los alados,
aquellos que fueron del Paraíso expulsados.




